Azuqueca de Henares

 
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20 de mayo de 2015
A unos parques abandonados y a quienes obligados a cuidarlos olvidaron hacerlo


Hay dos parquecillos en nuestro municipio que viven en total orfandad desde que Bellido gobierna en solitario, que es como decir desde tiempos de Mari Castaña, cuando los hombres pacían y los jumentos hablaban.

Se trata del llamado Arboreto, situado en los confines de Asfain, y del que linda con la trasera del polideportivo Ciudad de Azuqueca, ese gran edificio que parece un decorado alucinatorio de Robert Wiene, con sus ángulos distorsionados que inducen a la angustia y el mareo.

Denunciamos su abandono al modo pastoril. Confesamos que lo hacemos así mayormente por goce propio, aunque también para llamar la atención del gobierno municipal y porque de la sátira la verdad sale más pelada y reluciente.

Nos arrancamos:

Lugarillos serranos
que no praderas,
encrespados mares de malezas
que reclaman azadillas
o rebaños merinos.

Selvas enardecidas de cardos feroces,
ortigas traicioneras
y espigas altivas,
repúblicas ceñidas de yedras rencorosas,
con valletes ocultos
y rincones odorosos. 

En estas soledades
se amontonan las próvidas hormigas a sus mieses,
también las heces de los canes aliviados
solaz de unos amos descuidados.

Paseante
verás caminos impedidos,
bancos devorados por hierbas montaraces,
arenas dudosas y
follajes repujados que emulan arabescos
de una alfombra bereber.

Rotúralos gobierno
porque lo merecen,
que Azuqueca ama el campo
pero no agraz
y Vale.

Domina en ambos parques el aire de cosa decrépita y agotada por la incuria de un gobierno que hace mucho renunció a cuidar lo recibido por malgastar millones en obrazas inconvenientes.

Sabido es que el abandono llama a la suciedad y ésta al estrago y la ruina, sus hermanas.

Manos a la azada.
Se está cociendo otro gran timo electoral